//
estás leyendo...
La Tapia del Manicomio

De la Hi-Fi al Wi-Fi

tocataBurro grande, ande o no ande. Ahora, cuanto más chico mejor, y eso sí que es un avance tecnológico. En los años sesenta existía el diodo o válvula de vacío. Las que formaban los amplificadores eran más grandes que un hombre normal y se calentaban como las calderas de Pedro Botero ¿las recuerda alguien menor de cincuenta años? Entonces llegaron los transistores y los equipos de sonido adquirieron un tamaño manejable que empezaron a ocupar un lugar de privilegio en el salón comedor, en el mueble bar librería. Y encima eran mucho más baratos que los armatostes que se usaban hasta entonces. Ya algunos se negaron a aceptarlos: el catedrático de Electrónica de la única Escuela de Ingenieros de telecomunicación (vulgo telecos), que había en España se negaba a explicar los transistores alegando que “eran cosa del diablo”. Los transistores permitieron que se empezara a extender el concepto “alta fidelidad” (Hi Fi) y sus “afinaciones”: estéreo, cuadrafónico, envolvente (hoy surround), Dolby… Había incluso una posición ideal de escucha, trazando un triángulo con los altavoces (entonces bafles) y el sillón del “melómano”. La calidad del sonido era el mayor argumento de venta, ya que se sostenía que la calidad de un equipo era la del peor de sus componentes, casi siempre los altavoces. Pero tampoco valía gastarse un perral en unas columnas de altavoces si luego el amplificador o la cápsula magnética del pick up eran de mercadillo.

Con el paso del tiempo se desechó el vinilo en aras del CD, que no tenía ruidos de fondo (parásitos), Los puristas se resistían (y aun lo hacen) porque el sonido es más plano que el del vinilo, sin armónicos, que dicen los expertos. Luego, ya, la cuesta abajo. Como los japoneses son más bien pequeñitos, impusieron la miniaturización, hasta llegar a un equipo completo que cabe en una lata de sardinas. El ideal es llevar diez mil canciones en un pincho de memoria y enchufarlo en una especie de caja de cerillas con minialtavoces o, mejor aun, unos auriculares más chicos todavía. Los que se quejaban de que el transistor daba menos calidad que las válvulas están que trinan, pero en vano. Total, que de la alta fidelidad hemos pasado al mini tamaño y al Wi Fi como argumento de venta. Al menos, el precio también ha bajado en paralelo al tamaño y a la calidad de sonido. Claro que para lo que hay que oir: chunda chunda grabado en una mesilla de segunda mano en el sótano del adosado. Y el que quiera escuchar música de calidad que vaya al Real o al Liceo, porque en el Maestro Padilla la dan con cuentagotas. 

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Donde?

"La Tapia del Manicomio" se publica todos los Lunes en el Diario de Almería. "Gastrofilias" se publica en los sábados en el Diario de Almería "Mesa y Mantel", articulo mensual en la revista Andalucía Económica.

Pide por esa boquita

¿Quieres que publiquemos algun articulo antigüo?,o ¿simplemente necesitas alguna receta de cocina? Mandamos un mail a azapata2001@gmail.com y tus deseos serán cumplidos.

Visitantes

  • 52,673 visitas
A %d blogueros les gusta esto: