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Gastrofilias

Digestónicos

bicarbonatoEn estos días de fiestas y consiguientes comilonas se hacen más patentes los problemas digestivos. Pero es algo consustancial con el cuerpo humano desde hace muchos siglos. Lo que quizá no sea tan antiguo es la costumbre de tomar después las comidas, especialmente si son festivas y/o copiosas, “digestivos” que se pueden catalogar en dos grandes grupos: con burbujas y alcoholes de alta graduación. A veces se combinan ambas “cualidades”, como en el ya manido gintónic. En su origen era (y es) un aperitivo que se popularizó entre los mandos ingleses de las tropas ocupantes de la India, quienes lo tomaban antes de cenar, apoyados en la barandilla de la terraza del club de oficiales. En el norte de Francia es proverbial el “agujero normando”, chupito de calvados que toman a mitad de la comida para poder seguir engullendo esa cocina cargada de nata, mantequilla y otros ingredientes “ligth”.

Aquí era típico sacar después de comer una botella de coñac y otra de anís. Los hombres, especialmente los camioneros, preferían el coñac, acompañado de un buen Farias. El efecto de una –o varias- dosis de alcohol sobre las ya abundantes que han regado la comida es cuando menos dudoso. No sé si hay estudios estadísticos al respecto. Yo he hecho uno muy modesto sobre el efecto de las bebidas carbónicas y casi el 100% de los entrevistados confiesan que las copas de cava del postre les sientan como un tiro. Los expertos, tanto médicos como gastrónomos, coinciden también el esa opinión. Otro clásico digestivo es el bicarbonato, que si bien no tiene burbujas, hace remover la cosa y surgen esplendorosos eructos que alivian al usuario. Ahora tiene detractores, pero, sin entrar en el terreno de la arqueología, aunque casi, me acuerdo de los tarros de bicarbonato que estaban presentes en las depauperadas mesas de la larguísima posguerra. Hasta en los bares y cafés de postín lo ponían, eso sí, en unos tarros de cristal con tapa plateada, la cual se abría tirando hacia un lado del asa. Ahora, ya digo, está criticado, yo creo que porque es barato y hay que consumir almaxes y omeprazoles, que tienen bastantes y peores efectos secundarios. Ya sé que también hay quien toma infusiones, pero eso daría tema para otra columna igual de larga. De momento, el único digestivo razonable es comer con cabeza. No hay que tener más ojo que tripa.

 

 

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