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Gastrofilias

Ocho aditivos frescos

 

aaaditivosSe me ha hecho tarde para comentar asuntos de Navidad –en este caso comestibles- porque desde octubre están los escaparates llenos de mantecados y turrones, por citar solo los más clásicos. Los ayuntamientos, sin reparar en recortes de crisis, han encendido el alumbrado extraordinario en noviembre. Eso sí, “echo de menos” el coñazo de los villancicos a toda pastilla en las calles del centro. No sé si será un logro de la Mesa del Ruido, antes incluso de empezar a funcionar. San Francisco de Sales se lo pague a quien haya tomado la decisión.

No voy a ponerme plasta con los excesos en el comer y el beber que solemos cometer en estas fiestas. Para eso –entre otras cosas- se inventaron las fiestas. Pero sí que voy a llamar la atención sobre lo que comemos. Como ejemplo he comparado los ingredientes de dos roscos de anís: el nº 1 lleva harina de trigo, grasa de cerdo, azúcar, vino blanco, matalahúva y aroma de anís. El nº 2 coincide en la harina, la manteca, el azúcar, el anís y el vino, pero lleva además almidón de maíz y ocho aditivos: dos antioxidantes (E-321 y 320), dextrosa, humectante E-420, dos gasificantes (E-450 y 500ii), regulador de ph E-516 y antiapelmazante E-170. También lleva un poco aceite de oliva que algo compensa, pero, a la vista de la composición del otro, uno se pregunta por qué necesitan añadir semejante cóctel de aditivos que no dudo de que son legales y puede que poco insanos, pero yo me quedo más tranquilo dándole a mis nietos el que no los lleva. Y lo mismo digo de turrones y similares. La inmensa mayoría de los clásicos “duros” y “blandos” no llevan aditivos, quizá un conservante alguno de los blandos. Pero cuando se interna uno en el territorio de los turrones de diseño y fantasía se le erizan los vellos. El aceite de palma y las grasas hidrogenadas están a la orden del día, y los aditivos de todo tipo campan por sus respetos sin freno, sin pudor y sin recato. Un vistazo a la composición de lo que vamos a comprar no nos ocupa ni un minuto y es literalmente vital, sobre todo si se trata de alimentos que les vamos a dar nuestros hijos y nietos. Si la mayoría de los consumidores rechazaran las grasas peligrosas y los excesos de aditivos, los fabricantes tendrían que ofrecer alimentos más saludables. ¡Ah! y felices pascuas con veinte días de adelanto.

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Comentarios

3 comentarios en “Ocho aditivos frescos

  1. Imagino que todos esos aditivos sirven para que aguanten 4 navidades, menuda porqueria.
    Felices fiestas mi extrañado amigo!

    Publicado por Almeriense en México | 05/12/2015, 6:45 pm

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