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Gastrofilias

El servicio del vino

AAAAmoroAntonio Serrano, que sabe que colecciono anécdotas de bar, me aporta una de la que fue protagonista. Pidió una copa de vino blanco en un bar de Retamar y se lo sirvieron a temperatura ambiente, o sea a veintitantos grados. Ante su queja, el camarero se excusó diciendo: “Es que no tenía la botella en el frigorífico porque no estaba abierta” (¡¿?!). Yo le conté a mi vez lo que me ocurrió unos días antes en un bar reciente de la zona de Oliveros. Pido una copa de manzanilla y me traen un líquido dorado oscuro. Le digo al camarero que el vino está más viejo que yo y el hombre se extraña porque “solo lleva abierta poco más de una semana”. Y es que el nivel medio de la formación profesional del personal de servicio en nuestra hostelería está bajo mínimos. En lo referido específicamente al vino es casi inexistente. Faena tiene de sobra la recién estrenada Asociación de sumilleres de Almería para hacer lo que ha dicho su presidente en la prensa hace escasos días: “El principal cometido de la nueva Asociación es la formación adecuada de todos los socios y la divulgación de la cultura del vino en la restauración”.

En lo que respecta a los finos y manzanillas, joyas a nivel mundial, el desconocimiento es aun mayor si cabe y no sólo en Almería: España es la cuarta (¡4ª!) consumidora de vinos de Jerez. Para no repetirme reproduzco un párrafo del libro “Los vinos, los aguardientes y los brandis de Andalucía” de Manuel López Alejandre: “Descorchar una botella de fino en cualquier zona vinatera europea, o en cualquier reunión de diletantes del buen vino es todo un rito. Los enólogos, catadores y aficionados de tierras lejanas aprecian y celebran de manera especial su color, entre pálido y amarillo verdoso, su amplitud de aromas, su complejo y grato sabor… En Andalucía se cuenta con el privilegio de poderlo beber casi a pie de bota y sin embargo, qué poco se valora aquí a este príncipe de los vinos”.

Faena hay, ya digo. Para empezar con algo sencillo, ¿por qué no usan esos tapones que sirven para hacer el vacío en las botellas abiertas? Valen un euro y la bomba de vacío apenas cuesta diez euros, un pequeño gasto que se amortiza en dos días con el vino que no hay que tirar por estar oxidado. Claro que si se lo sirven así al cliente y éste traga, aun ahorran más.

 

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